lunes, 6 de octubre de 2025

Autoritarismo de cabeza fría

 Jesús Silva Herzog - Pulso de San Luis

La presidenta se celebra con una concentración en el zócalo. No le basta ejercer un poder prácticamente absoluto, no le basta la imponente popularidad que registran todas las encuestas. No le bastan la mayoría legítima ni la supermayoría tramposa. No es suficiente la sumisión del poder judicial y su grotesca devaluación profesional. Sheinbaum ha querido seguir la ruta de las movilizaciones para rendirse homenaje a sí misma. La populista necesita mostrar sus credenciales y convertir al pueblo en matraca de su egolatría. 

Sheinbaum sigue el instructivo de los rituales. Despierta con las mismas ceremonias que su antecesor. Se deja entrevistar diariamente por periodistas aún más serviles que antes y emplea los recursos públicos para su vanagloria. Comparte la misma visión maniquea y polarizante de lo político, aunque en algunos aspectos toma distancia de las políticas de su antecesor. Sheinbaum no es una mujer dispuesta al diálogo; no se le conoce ninguna disposición negociadora, no es una política que crea en el aporte de quienes piensan distinto. Pero hay algo que ha despuntado a lo largo de estos meses: Sheinbaum pretende ser la cabeza de un autoritarismo competente. Sheinbaum no es un anafre de desplantes, sino un empaque de autocontrol. Escribe su libreto y lo sigue sin desviarse ni un milímetro. Así la hemos visto durante este año, dirigiendo ese aparato que se ha liberado de controles, contrapesos y vigilantes buscando una eficacia que no tuvo el liderazgo impulsivo de López Obrador. Ahí está el proyecto: un autoritarismo de cabeza fría.

Nota de la Redación. Las opiniones expresadas en este blog, son responsabilidad exclusiva del autor, no necesariamente reflejan el punto de vista de este medio informativo.

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