- La mandataria estrena sus primeros presupuestos y apuntala su estrategia de seguridad, ya con la herencia resuelta de la reforma judicial
Beatriz Guillén - El País
Después de un año en el Gobierno ya nadie duda del sello propio de Claudia Sheinbaum. Lejos quedan los fantasmas que agitaba la oposición de que la primera mujer al frente del país iba a ser un títere de su predecesor. La tarea era gigantesca: Andrés Manuel López Obrador fue, además de presidente hasta 2024, el líder de la izquierda mexicana. La mandataria, que ha definido su sexenio como el segundo piso de la transformación, sigue invocando a su mentor; ella lo llama “continuidad con cambios”. Pero lo cierto es que Sheinbaum va a iniciar su segundo año de presidencia ya con la herencia de la reforma judicial resuelta, con una estrategia de seguridad muy diferente apuntalada y con el estreno formalmente de sus primeros presupuestos económicos. La presidenta vuela sola.
Este lunes, Sheinbaum presentó su primer informe de Gobierno. Del documento de más de mil páginas que entregó al Senado, la mandataria remarcó lo que considera sus principales logros en un acto en el patio de Palacio Nacional, respaldada por el poder legislativo y judicial, donde su partido, Morena, es el claro protagonista. Apenas algunos gobernadores de la oposición ponían en el evento la nota discordante al apabullante movimiento guinda. Nada más comenzar su discurso, Sheinbaum reivindicó el ser la primera mujer en rendir cuentas a la nación; recordó después que su administración era el “fruto de la voluntad colectiva que durante décadas resistió, luchó y soñó con un país con justicia”, y antes de empezar a enumerar sus resultados, enunció que estaban “sustentados en la gran hazaña del presidente López Obrador”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario