- El Gobierno intenta elevar su recaudación tributaria sin enfrentarse a una reforma fiscal integral, por lo que mira al pujante sector financiero
Eyanir Chinea - México - El País
Una nueva obligación fiscal para los bancos mexicanos –que deberán cumplir con 10.000 millones de pesos en impuestos por sus aportes al fondo de protección de depósitos desde 2026– abrirá una fuente adicional de ingresos para la hacienda pública, en momentos en que el equipo económico de la presidenta, Claudia Sheinbaum, calibra el presupuesto en búsqueda de liquidez, sin tener que embarcarse en una reforma fiscal que afecte el consumo de los hogares.
La mandataria cuestionó este viernes que las entidades se deduzcan miles de millones en tributos por sus cuotas al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB), el organismo encargado de administrar el seguro de depósitos, sosteniendo que el sistema aún mantiene una deuda originada por la crisis bancaria de 1994. Según datos oficiales, las contribuciones obligatorias a la institución han ido incrementándose sostenidamente desde su creación en 1999 y el monto de las cuotas acumuladas en 25 años asciende a 387.957 millones de pesos. En 2024, se anotó el mayor aporte histórico de 35.074 millones de pesos, un incremento de 4,6% medido a valor real, en un reflejo del fortalecimiento de las captaciones del público y de la buena salud de los bancos.

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