Alberto Aziz Nassif - El Siglo de Durango
El día del Informe de gobierno es una buena manera de tomarle el pulso al país, y al proyecto de gobierno en curso. Hemos pasado del día del presidente al día sin el presidente, y ahora entramos a una era de poder concentrado, alta aprobación popular y un gran optimismo. La presidenta Sheinbaum fue muy enfática en sus ejes fundamentales para gobernar, la herencia que administra y los cambios que la nueva realidad le impone.
El marco ideológico de su narrativa genera un discurso de continuidad, pero con ciertos matices que la llevan a construir su propio estilo de gobernar. Por ejemplo, sus políticas para mujeres y sus agradecimientos a su equipo. Resulta tan pesada la herencia del obradorismo que hay que hilar fino para detectar las diferencias. Continúa la condena hacia el proyecto anterior de "progreso sin justicia": contra el neoliberalismo privatizador, contra la corrupción (un presupuesto que se "robaban"), contra la concentración de la riqueza, contra un Estado que dejó de intervenir. Expone otro proyecto, el humanismo mexicano. Para Claudia Sheinbaum la 4T se profundiza y avanza, dice que "vamos bien y vamos a ir mejor", una frase de cierre de su mensaje político.
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