domingo, 7 de septiembre de 2025

Atascados en la 4T

  • No importa el tema, el tamaño o la circunstancia: la prioridad es tener todo, aplastar, apantallar, humillar

Ricardo Monreal y Claudia Sheinbaum en Ciudad de México, el 21 de noviembre de 2023. Graciela López Herrera (Cuartoscuro)

Juan Ignacio Zavala - El País
 
Atascarse es una de las actividades favoritas de la 4T. No importa el tema, el tamaño o la circunstancia: la prioridad es tener todo, aplastar, apantallar, humillar. Hay que atascarse, dar muestra de poderío. No importa cuando ni en dónde ni con quién; puede ser con la oposición con los medios, en un discurso, en un anuncio, contra los adversarios, los periodistas o los propios compañeros del partido. Lo importante es que el poder se vea y se sienta; que se sepa quienes son los poderosos. En el atasque lo importante es mostrar que se es impune porque esa es la fórmula del gozo: enseñar que se es más que los otros.

La casi inexistencia de la oposición ha generado un grave problema en la clase gobernante, pues no tiene con quien contrastarse. Sus verdaderos adversarios son ellos mismos. Por eso el pleito es a muerte entre Adán Augusto y Taibo, entre Luisa María y Andy y hasta entre los hermanos Monreal, que protagonizan en estos días una bronca que va de lo infantil a lo mafioso. En esta dinámica juega también la presidenta Sheinbaum. Lejos de aquel perfil –ciertamente imaginado- de que es una científica, una mujer que pondera el pensamiento por encima de las consignas, que su austeridad es sinónimo de templanza y otras evidentes falsedades, la señora ha decidido participar abiertamente en el atascadero. Los protege, anima, les sirve de escudo. Por eso, no le importa que el enemigo sea pequeño, para ella es un gigante con el que hay que acabar, hacer grande cualquier problema, y dar la pelea como si alguien pusiera en tela de juicio su legitimidad.

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