Gerardo Esquivel - Milenio
Algo pasa en Ciudad de México. En las últimas semanas ocurrieron tres eventos que ameritan una reflexión. Parecería como si alguien tratara de desestabilizar al gobierno de Clara Brugada o de provocar un ambiente de frustración, temor o confusión entre la ciudadanía.
Primero, la CNTE se apersonó en la capital, se instaló cómodamente en el Zócalo y se dedicó a bloquear puntos estratégicos de la ciudad (como el aeropuerto y Paseo de la Reforma). Las pérdidas económicas por los bloqueos fueron millonarias y las molestias y afectaciones para la población capitalina fueron mayúsculas. Las movilizaciones de la CNTE no son extrañas, especialmente alrededor del 15 de mayo; sin embargo, en esta ocasión se prolongaron más de lo usual y sus manifestaciones fueron de mayor alcance e impacto. También sorprendió que los bloqueos ocurrieran incluso después del anuncio de una importante alza salarial y de mejores prestaciones para el magisterio nacional.
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