Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
Dice un viejo refrán que hay que ser humilde en la victoria y digno en la derrota, pero en el caso de Andrés Manuel López Beltrán no parece haber ni dignidad en la derrota y la humildad al parecer no la conoce. Porque justo cuando el secretario de Organización de Morena tenía que dar explicaciones por el fuerte retroceso que sufrió su partido en los comicios estatales de Durango, donde él vendió y operó una estrategia que haría crecer al morenismo en el estado y lo llevaría a las puertas de ganar la gubernatura en tres años, los resultados fueron totalmente inversos.
Pero más allá de justificarse y atribuir la derrota de su candidato en la ciudad de Durango, José Ramón Enríquez y el retroceso general de Morena que apenas pudo ganar el municipio de Gómez Palacio a "un fraude cometido por el PRI y por el gobernador Esteban Macías", acusación que debería presentar formalmente con todo y pruebas, López Beltrán se dedicó a esgrimir una serie de argumentos en los que, fiel al estilo y tradición familiar, no reconoce ni acepta ningún error o falla en su estrategia y termina hablando de un "complot" priista para explicar su derrota.
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