- El 1 de junio de 2025 se realizó uno de los peores ejercicios electorales de nuestra historia nacional
José Ramón Cossío Díaz - El País
El 1 de junio de 2025 se realizó uno de los peores ejercicios electorales de nuestra historia nacional. Las irregularidades cometidas a lo largo de los procesos previos a este día están ampliamente documentadas. Un Congreso que entregó sus soberanas facultades legislativas a un órgano administrativo-constitucional. Una mayoría legislativa obtenida mediante la mayoritaria connivencia de un tribunal de justicia que hace mucho dejó de serlo. Una decisión senatorial construida sobre antiguas culpas y nuevas amenazas. Unas distorsiones geográficas generadoras de electores a modo. Unas boletas abigarradas para facilitar la trampa. Unas ostentosas y despreciativas anulaciones. Unos conteos postergados para ajustar ganadores. Unos resultados autonomizados a la votación y a los votantes.
Pasado el irregular ejercicio de votar y estando por acontecer la contabilidad y la declaración de ganadores, es oportuno preguntarnos por algo que determinará a la justicia que llega. ¿De dónde provendrá la legitimidad de los nuevos juzgadores? ¿En qué basarán esos funcionarios su cotidiano ejercicio de impartición de justicia? La respuesta a estas preguntas es determinante para identificar la concepción que tendrán de ellos mismos y de sus tareas, en qué estarán pensando cuando hagan justicia, y cuáles serán los parámetros de exigencia que estarán dispuestos aceptar.

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