- Oxford Economics: "Se está produciendo un cambio en las preferencias de los inversores"
- Esta pérdida de credibilidad podría ser el reflejo de cambios estructurales
- Desde Julius Baer creen que la represión financiera podría ser la siguiente etapa
Mario Becedas -Vicente Nieves - elEconomista.es
La economía de EEUU, pese a todas sus carencias, ha sido durante décadas una suerte de paradigma a imitar por muchos países en desarrollo o emergentes que ansiaban alcanzar una prosperidad similar a la de la mayor potencia del mundo. Hoy, los países emergentes están probablemente más cerca de 'parecerse' a EEUU, no solo porque alguno de ellos lo haya hecho bien términos de crecimiento, sino porque el mercado americano está mostrando ciertos comportamientos que recuerdan, precisamente, al de los mercados emergentes. Aunque esto es por ahora algo anecdótico (EEUU sigue siendo un país muy rico y con unos mercados atractivos), sí es sintomático de que algo está sucediendo en la mayor economía del mundo. El dólar y el precio de los bonos están cayendo al unísono, mientras que Wall Street se comporta de forma errática y la economía del país empieza a flaquear. Al mismo tiempo, el término represión financiera empieza a asomar en varios análisis, una estrategia intencionada o no que permitiría al país erosionar el valor real de la deuda (reducir la deuda sin impagar oficialmente). Todo ello, junto a la incertidumbre (y en muchos casos incoherencias) a la que está sometiendo Trump a la economía de EEUU está llevando a que los inversores busquen otros lugares. Esto que ahora afecta a los mercados financieros puede terminar filtrándose a la economía real (a través de una menor inversión) y generar problemas.
Los analistas de Oxford Economics han estudiado este fenómeno desde el lado de los mercados financieros y señalan que todo hace indicar a que se está produciendo "un cambio en las preferencias de los inversores respecto a los activos en dólares: el aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses parece reflejar una menor demanda general de activos estadounidenses por parte de los inversores internacionales. Cabe destacar que el aumento de los rendimientos a largo plazo desde principios de marzo se ha asociado con una caída de alrededor del 4% en el tipo de cambio efectivo del dólar (una combinación que recuerda más a un mercado emergente en crisis que a una economía avanzada) y un rendimiento inferior al esperado de los mercados bursátiles estadounidenses", explican estos expertos.

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