- El de la candidata de la oposición fue un buen cierre de precampaña. Permite observar un propósito de fondo, una estrategia cuidadosamente pensada para explotar las debilidades de la 4T
Jorge Zepeda Patterson - El País
Con más de 20.000 personas, un discurso bien pensado y acertadamente leído, el de Xóchitl Gálvez fue un buen cierre de precampaña. Sobre todo, porque contrasta con el preocupante desplome que exhibían sus bonos en las últimas semanas. Las encuestas habían comenzado a mostrar preocupantes signos de estancamiento e incluso de retroceso, algo funesto, considerando que faltan menos de cinco meses para la elección y la candidata de la oposición tendría que remontar una desventaja mayor a 20 puntos.
Con tan desesperanzadoras perspectivas, es explicable que los críticos de López Obrador quieran interpretar el acto de este domingo como un posible punto de inflexión y como una señal de que la campaña no será un paseo triunfal para Claudia Sheinbaum. En una palabra, un aviso de que “hay tiro” en la disputa por la presidencia. “Vuelvo a creer en ella”, dijo Guadalupe Loaeza en sus columnas, Brozo dio un encendido espaldarazo a su figura y Héctor Aguilar Camín afirmó, con cierta lógica, que el discurso de Xóchitl era el primero realmente serio de su campaña y que había encontrado su narrativa, pues incluía un diagnóstico de los fracasos del Gobierno y un tono de combate que no tenía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario