Por Vidal Llerenas Morales - El Economista
Project Syndicate, la plataforma de información y artículos de economía y política internacional, publicó sus predicciones para 2024, y en varias de ellas aparece la palabra política industrial como una tendencia para el nuevo año. Para algunos ésta es una buena noticia, es la manera como los países van a poder alcanzar objetivos sociales (misiones las llama Mariana Mazzucato) como combatir el cambio climático, orientar la industria farmacéutica hacia la atención de los riesgos de salud más importantes o acelerar el desarrollo de la tecnología en los campos de mayor impacto social.
Para otros, el poner en operación la política industrial es una necesidad resultado de que el comercio mundial ha pasado de ser global a regional, entonces, las naciones desarrollan estrategias para producir más en sus fronteras o en las de países que son vecinos o aliados. El ejemplo de la nueva política es la llamada Acta de los de los chips, impulsada por el gobierno de Biden, con el objetivo de acelerar la transición hacia la electromovilidad. Se sospecha de que, además de buscar la reducción de emisiones, la iniciativa tiene también un fin proteccionista. De hecho, eso, el proteccionismo, es una de las preocupaciones de quienes cuestionan la política industrial, ya que advierten que se pueden dejar fuera de los procesos comerciales globales a los países que no pertenecen a uno de los grandes bloques que se han conformado.
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