- Ante el Congreso tras asumir y luego en la Casa Rosada, el flamante presidente insistió en los ejes centrales de su mensaje y el ajuste que pretende poner en marcha.
- Aseguró que "ningún gobierno ha recibido una herencia peor" que la que le toca y que "que tampoco hay lugar" para el gradualismo porque "no hay plata".
Jazmín Bullorini . Clarin.com
En una puesta que buscó el impacto, tanto desde lo gestual como lo discurso, Javier Milei asumió como presidente hablándole exclusivamente a "la gente", su principal capital político, y planteó un escenario económico letal. Aseguró que "ningún gobierno ha recibido una herencia peor" que la que le toca a él, que "no hay alternativa posible al ajuste" y que "que tampoco hay lugar" para el gradualismo porque "no hay plata". A cambio, prometió "el fin de la decadencia" y el inicio de "la reconstrucción de Argentina".
En otras palabras, ofreció sangre, sudor y lágrimas en el corto plazo para ver la "luz al final del túnel". Aunque, no especificó si eso llegaría en un mediano o largo plazo. Tampoco anunció cuáles serán sus primeras medidas.
Sus seguidores que habían movilizado primero a la plaza frente al Congreso (un rato después se trasladaron hasta la Plaza de Mayo) respondieron los tramos más crudos de su primer discurso al grito de "mo-to-sierra" y "Milei, querido, el pueblo está contigo".

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