Por Joan Lanzagorta - El Economista
Todos sabemos que la vida está llena de tentaciones. De hecho, la mercadotecnia y la publicidad usan técnicas psicológicas para llevarnos a desear algo o a no perdernos una “gran promoción que representa una oportunidad única e irrepetible”. Algunas son legítimas, otras no: muchos estafadores también usan esas mismas herramientas para intentar robarnos nuestro dinero.
Cada día vemos “increíbles” ofertas en redes sociales, recibimos promociones por correo electrónico e incluso a través de mensajes de texto. Es frecuente que los títulos sean frases como “nuestra más grande oferta disponible sólo por un día” o “los mejores beneficios para clientes exclusivos como tú”. Algunos son más creativos: ayer 11 de diciembre, recibí un correo promocional con el título de un chiste “un elefante entró a un bar y…”, para lograr que más gente lo abra –el contenido entonces te termina de enganchar y te hace tomar acción.
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