- Donald Trump está decidido a cerrar las puertas a las personas que buscan una vida mejor para ser de nuevo presidente
Paul Krugman - El País
¿Visita Donald Trump alguna vez Queens, la tierra de su juventud? Si lo hiciera, muy probablemente se horrorizaría. Según el censo, Queens es el municipio con mayor diversidad racial y étnica del territorio continental de Estados Unidos; es difícil pensar en una nacionalidad o cultura que no esté representada allí. Los inmigrantes constituyen casi la mitad de la población del barrio y más de la mitad de su mano de obra. Y me parece estupendo. Cuando doy un paseo por Jackson Heights, por ejemplo, veo la esencia de Estados Unidos tal y como se suponía que debía ser, un imán para gente de todo el mundo que busca libertad y oportunidades, gente como mis propios abuelos.
Y no, Queens no es una pesadilla infernal. Puede que no sea frondosa y verde, pero registra menos delitos graves per cápita que el resto de Nueva York, y Nueva York, aunque nadie lo crea, es uno de los lugares más seguros de Estados Unidos. También es relativamente saludable, con una esperanza de vida unos tres años superior a la del conjunto de Estados Unidos. Pero Trump ha declarado que los inmigrantes están “envenenando la sangre de nuestro país”. Miren, sé que es debatible que el movimiento MAGA [Hagamos que Estados Unidos vuelva a ser grande] cumple plenamente los criterios clásicos del fascismo, pero ¿podemos al menos estar de acuerdo en que su lenguaje es cada vez más fascista?

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