- Si creen que Biden ha cometido fallos garrafales en su política económica, quizás no lo han pensado bien
Paul Krugman - El País
Desde las grandes victorias electorales que obtuvieron los demócratas el martes pasado, he estado viendo algunas conjeturas en el sentido de que las elecciones de 2024 podrían estar caracterizadas por un efecto remolque inverso: el presidente Joe Biden, cuyos resultados en los sondeos se han visto supuestamente lastrados por una mala economía, podría verse aupado por los candidatos locales que han estado cosechando victorias en temas sociales.
Pues bien, he estado indagando un poco en la historia económica y política —que, al fin y al cabo, es casi lo único en lo que podemos basarnos en estos temas— y estoy teniendo algunos problemas con este relato. En primer lugar, la economía no va mal con Biden como presidente. Al contrario, las noticias económicas han sido extraordinariamente buenas, y la historia ayuda a explicar por qué. No obstante, muchos estadounidenses responden a los entrevistadores que la economía no va bien. ¿Por qué? No creo que lo sepamos; lo que sí podemos decir es que la experiencia echa por tierra una opinión muy extendida acerca de las fuentes del descontento estadounidense.

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