Víctor M. Quintana S. - Periódico La Jornada
Por exceso o por falta de agua, el cambio climático nos trae de encargo. La emergencia provocada por el huracán Otis en Acapulco y una vasta zona de Guerrero no debe invisibilizar otro desastre: la sequía que afecta gravemente tres cuartas partes del territorio nacional, aun con las lluvias y humedad de noviembre.
Hasta septiembre pasado, la Sader reportó 502 mil hectáreas de cultivos siniestrados, y habría que agregar otros cientos de miles que ni siquiera se sembraron, como casi toda la superficie de temporal en Chihuahua. La sequía ha afectado a más de 70 por ciento del territorio de todos los estados del norte y a otros, como San Luis Potosí y Michoacán.
Por si fuera poco, Otis, que azotó Guerrero a finales de octubre, también dañó los pocos cultivos que habían sobrevivido a la sequía y perjudicó severamente las plantaciones de frutales.
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