Carlos Ramírez - El Independiente
Cuando Marcelo Ebrard Casaubón decidió disolver las precarias posibilidades del Partido de Centro Democrático de Manuel Camacho Solís al declinar en 2000 su candidatura a la Jefatura de gobierno del DF, Marcelo Ebrard Casaubón supo desde entonces que había firmado un pacto con el diablo. Lo que ha ocurrido en su casi cuarto de siglo político es sólo consecuencia.
Camacho tenía claras sus opciones y sus objetivos cuando se rebeló contra la decisión unipersonal y sistémica del presidente Carlos Salinas de Gortari a favor de la candidatura presidencial priista de Luis Donaldo Colosio: la reforma democrática del régimen del PRI para evitar el avance de la derecha económica que había liderado el tratado de Comercio libre con Estados Unidos y que representaba el enfoque ideológico de Joseph-Marie Córdoba Montoya.

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