- El excanciller ha desplegado una estrategia de desgaste dentro de su partido, que le permite ganar tiempo antes de tomar una decisión definitiva mientras baraja sus opciones con Movimiento Ciudadano
Marcelo Ebrard el 11 de septiembre en Ciudad de México. NADYA MURILLO
David Marcial Pérez - Zedryk Raziel - México - El País
Silencio después de la tormenta. Marcelo Ebrard lanzó su último órdago el lunes, al insistir en que si no se repite la encuesta que aupó a Claudia Sheinbaum como candidata presidencial de Morena está dispuesto a romper con el partido. Desde entonces, no ha habido apenas más declaraciones públicas, extendiendo una calma tensa dentro y fuera del partido. El pulso del excanciller tras caer derrotado está provocando una mezcla de malestar y expectación. Dentro de Morena desean que el conflicto acabe pronto y se afanan en aparentar una imagen de unidad, a la vez que son conscientes del coste de la campaña interna de desgaste que ya ha iniciado el excanciller. Fuera, desde la oposición reconocen acercamientos con Ebrard, que aunque ha rechazado por ahora la posibilidad de jugar en ese bando, ha sido también lo suficientemente ambiguo como para dejarse querer. En varias entrevistas ha asegurado que él también estará en la boleta el próximo año disputando la presidencia. La pregunta es, primero, si en verdad lo hará, y segundo, con qué partido. Aunque ha ganado algo de tiempo, el plazo para que tome una resolución definitiva se agota.
No hay comentarios:
Publicar un comentario