Lorenzo Meyer - Diario de Yucatán
“Adolfo Gilly, un gran mexicano que nació en Argentina”
Observadores locales y externos han subrayado que la vida política de México está experimentando un proceso de polarización creciente. El fenómeno es evidente, aunque el presidente ha preferido llamarlo politización.
Se puede discutir el punto, pero lo importante no son las definiciones, sino mantener el choque frontal de los contrarios dentro de los límites de una contienda de contrastes, pero sin desembocar en la violencia.
Estamos apenas en los prolegómenos de la gran contienda electoral de 2024 pero en la arena donde actúan los profesionales de la política ya es clara una polarización en torno a los dos grandes actores formales (los hay informales y muy importantes) que protagonizan la disputa por el poder y por el rumbo que se prolongará año y medio más: la coalición gubernamental de “Juntos Hacemos Historia” conformada por Morena más un par de partidos relativamente secundarios pero que pueden inclinar balanzas —PT y PV— y la de la oposición: PRI-PAN-PRD o “Frente Amplio por México”.
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