Michael Spence - elEconomista.es
Los mercados y sus incentivos fueron durante varias décadas los principales motores de las políticas y tendencias económicas. Pero ya no es así. Hemos ingresado a una era dominada por la economía política, en la que las acciones de los gobiernos y la posibilidad de cambios de rumbo drásticos se han convertido en los principales determinantes del desempeño económico.
Hasta hace poco, las cadenas globales de suministro se basaban casi por entero en la búsqueda de eficiencia y ventajas comparativas. Se negociaban y ampliaban acuerdos comerciales para eliminar restricciones al libre flujo de bienes, capital, tecnología y, hasta cierto punto, personas. La llegada de la conectividad digital trajo consigo un veloz aumento del comercio de servicios. En Europa, la creación de la eurozona llevó a que muchas empresas estatales y monopolios se desmantelaran o privatizaran.

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