Por Armando Guzmán - El Economista
Tome usted esta columna como un llamado de alerta. Estados Unidos está viviendo un momento de cambio profundo y abierto en sus actitudes hacia la variedad racial estadounidense. Una gran mayoría de estadounidenses está enfrentando el legado histórico profundamente arraigado de las estructuras y las ideas racistas.
Hay quien dice que Donald Trump le debe su presidencia a México y a su discurso racista con el que inició su primera campaña presidencial.
Hoy el racismo está de regreso, no solo en la voz de Trump, sino del segundo en importancia y en apoyo de los actuales precandidatos republicanos a la presidencia. Ron DeSantis, el gobernador de Florida, y su ley antiinmigrante que entró en vigor el sábado uno de julio. Esta es sin duda su carta de representación más clara hasta hoy.
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