- Su responsabilidad como Jefe de Estado es dotar a la administración pública de instituciones y leyes permanentes para facilitar la transparencia y el acceso del público a los actos de Gobierno, independientemente del partido en el poder. El reto es mejorar el INAI, no desaparecerlo.
Jorge Zepeda Patterson - Sin Embargo
En el lapso de unos días se anuncia la disolución de Notimex, el Presidente argumenta contra la existencia del Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la información, INAI, y algunos críticos de la 4T exigen el fin de las mañaneras. Cada uno de estos tres frentes de confrontación obedece a su propia lógica, pero en conjunto son el reflejo de un fenómeno más amplio: el fin de un esquema que operó durante décadas entre el Gobierno y la sociedad en materia de información. Y tampoco es algo que sorprenda; las visiones de país opuestas convierten en campo de batalla los procesos de formación de la opinión pública. Un modelo está muriendo sin que uno nuevo termine por consolidarse.
El caso de Notimex es quizá el menos trascendente para efectos del debate sobre la información, salvo claro, para los empleados directamente involucrados. Pero es cierto que la noción de una agencia informativa del Estado comienza a ser anacrónica en sociedades complejas y abiertas, particularmente con la existencia de las redes sociales. Algunas agencias originalmente estatales como AFP y EFE (del Gobierno francés y del español, respectivamente), han obtenido una relativa autonomía del Estado para que su cobertura no dependa del Gobierno en turno. Pero no es el caso de las agencias china o rusa, esencialmente instrumentos de propaganda de su Gobierno.
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