- Señores políticos, empresarios y creadores de tecnologías: de nada servirá la potencia individual si no obedece a un propósito sublime, considera Juan Carlos Chávez.
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¿Cómo aportas a un futuro fecundo y brillante? Sin temor a que suene como un lugar común, literalmente: la humanidad te necesita, señala Juan Carlos Chávez. (iStock)(Expansión) - Digámoslo fuerte y claro: el error garrafal constante en la historia de la humanidad es perder de vista el por qué hacemos lo que hacemos.
Un propósito sólido es indispensable para el correcto funcionamiento de cualquier proceso. Los organismos vivos somos un proceso dinámico —no hay un solo milímetro estático en nosotros— al igual que el desarrollo de tecnologías, la política, los negocios y la vida entera. El final del silogismo es evidente.

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