Por Bruno Donatello - El Economista
No hay lugar para la suposición por parte de los ingenuos en el sentido de que la situación financiera de Pemex puede mejorarse mediante una asunción de deuda...
Rebuscamientos jurídicos aparte, en lógica estricta Pemex y el Gobierno Federal son la misma cosa. En la medida en que el Gobierno Federal es el propietario total de la empresa (el accionista único, en términos capitalistas), los pasivos de esta son automáticamente deudas gubernamentales. Pero como decían los clásicos, los mercados suelen tener sus imperfecciones. Y una de ellas, muy visible, por cierto, es que el Gobierno Federal y Pemex tengan calificaciones de deuda distintas.
En ese marco de imperfecciones del mercado, se recibió el anuncio por parte del presidente López Obrador relativo a que el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Hacienda, seguirá “apoyando” financieramente a Pemex. Y por virtud de ese anuncio, las cotizaciones de los bonos de Pemex colocados en los mercados internacionales mostraron una recuperación inmediata. Sin embargo, una cosa son las imperfecciones de los mercados y otra muy diferente la racionalidad de los agentes que operan en los mismos.
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