José M. Murià - Periódico La Jornada
Supongo que fue una buena decisión del actual Presidente de México no arremeter contra los bancos que padecemos. Hubiera sido abrir otro frente de batalla que, tal vez, no se hubiera podido sostener. De ahí que, en un momento dado, hubiera anunciado que con ellos no iba a contender. Abarcar mucho tal vez no le hubiera permitido apretar lo suficiente.
Debemos entender, quizá, que poner en su sitio a tales instituciones verdaderamente rateras sea una asignatura pendiente que legará a su sucesor, siempre que éste se muestre dispuesto a continuar su obra.
Sin embargo, ello no quiere decir que no debamos mantener viva la idea de que tales instituciones, tanto las forasteras como las mexicanas, en un plazo no muy lejano deberán ser obligadas a moderar su voracidad.
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