William I. Robinson* - Periódico La Jornada
La élite política y corporativa trasnacional estuvo de regreso en Davos del 16 al 20 de enero para su cónclave anual en medio de la crisis más severa del capitalismo global desde la fundación del Foro Económico Mundial (FEM) hace medio siglo. En años previos los participantes en la reunión exclusiva bajaron a la estación de esquí en sus jets privados rebosando confianza en la hegemonía del capitalismo. Pero esta vez, la incertidumbre sobre su capacidad para manejar la crisis, mantener el control, restabilizar el sistema y reconstruir el consenso fracturado en sus filas estaba a la plena vista.
El FEM fungió como centro de intercambio y órgano de planificación de la clase capitalista trasnacional (CCT) y sus aliados políticos en el apogeo de la globalización, pero ahora los grupos dominantes parecen estar en permanente gestión de crisis. El informe del Foro para 2023, Riesgos globales, denominó la crisis global como policrisis, con dimensiones económicas, políticas, militares y ecológicas.
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