- Los economistas somos muy malos para predecir o pronosticar.
Enrique Quintana - El Financiero
Una burla al gremio dice que la mitad del tiempo nos dedicamos a hacer pronósticos y la otra mitad a explicar por qué resultaron equivocados.
Las cifras parecen comprobarlo. Permítame ponerle tan solo dos ejemplos: los pronósticos respecto al PIB y la inflación en México. Pero, el caso podría hacerlo extensivo a casi todo el mundo y a otras variables.
México a principios de cada año, desde que comenzó este sexenio respecto a esas dos variables, considerando las cifras de la “Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado” que realiza mensualmente el Banco de México.
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