Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
La elección histórica de Norma Piña, como la primera ministra presidenta que encabezará a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y al Consejo de la Judicatura Federal, rompió todos los pronósticos y confirmó que la guerra interna que se desató entre dos bloques de la Corte dejó bajas y heridos en ambos grupos que se disputaron el control del Poder Judicial Federal. La caída del favorito para imponerse, el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, no sólo fue un revés para el presidente saliente, Arturo Zaldívar, sino también una maniobra dirigida desde Palacio Nacional para devolver el golpe con el que le tiraron previamente a su amiga, la ministra Yasmín Esquivel, por las acusaciones de plagio.
El Presidente pegó, pero también perdió. No le alcanzó para votar sino para vetar. Y aunque en un principio no veía mal al ministro Ortiz Mena, quien ofreció a Palacio "una presidencia institucional" y fue cabildeado con AMLO directamente por su promotor Zaldívar, la aparición en escena del priista Emilio Gamboa Patrón, operando en favor de su amigo y compadre, fue el principal motivo para que, desde el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), alertaran al Presidente de que con don Alfredo Gutiérrez "regresaría un grupo de priistas que lo impulsaron y a quienes el ministro siempre defendió sus intereses".
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