- Estados Unidos extiende los permisos para personas con lazos en el país y recibirá hasta 30.000 personas de estos países cada mes, pero endurecerá los castigos a quienes entren ilegalmente
Miguel Jiménez - Luis Pablo Beauregard - Washington / Los Ángeles - El País
La inmigración irregular a Estados Unidos, que batió récords el año pasado, se ha convertido en uno de los flancos por los que la oposición conservadora ha atacado con más fuerza al presidente, Joe Biden. Los republicanos aseguran que el país sufre “una invasión” y quieren procesar políticamente al secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas. Biden ha decidido este jueves tomar nuevas medidas para reforzar el control de la frontera con México y a cambio promete ofrecer nuevas vías de inmigración legal, especialmente a personas que puedan demostrar lazos o arraigo con el país y que procedan de Venezuela, Cuba, Nicaragua y Haití, según han adelantado altos cargos del Gobierno. El presidente ha anunciado que viajará a El Paso (Texas) este domingo, en su primera visita a la frontera desde que ocupa el cargo.
Biden ha hecho el anuncio el jueves, días antes de que viaje a Ciudad de México, donde se reunirá el lunes y el martes con su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. El encuentro de líderes norteamericanos tocará temas como la crisis climática y el desarrollo económico, pero, según el propio Biden, la agenda estará centrada en “fortalecer” la frontera con México. El mandatario evaluará en El Paso (Texas) las operaciones de detención y control fronterizo en una región que declaró una emergencia ante la creciente llegada de inmigrantes sudamericanos a finales de diciembre. “Sé muy bien que la migración está elevando la tensión en las comunidades fronterizas”, ha dicho Biden desde la Casa Blanca.

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