- Si bien como obispo fue acusado de manejar mal los casos, como papa se le atribuyó el mérito de obligar a la Iglesia católica a enfrentarse a una lacra ignorada durante mucho tiempo.
La catedral de la arquidiócesis de Múnich y Frisinga en Alemania. Los partidarios del papa emérito Benedicto XVI señalan que obligó a la Iglesia católica a hacer más fácil deshacerse de los maltratadores. Otros dicen que no fue lo suficientemente lejos.Credit...Lena Mucha para The New York Times
Por Jason Horowitz y Erika Solomon - The New York Times
Jason Horowitz reporteó y escribió este artículo desde Roma, donde es jefe del buró. Erika Solomon, que vive en Berlín, habló con víctimas de abusos y dolientes en Múnich y Garching an der Alz, Alemania.
Antes de liderar la Iglesia católica como Benedicto XVI, y antes de que fuese un poderoso cardenal y el principal guardián de la doctrina del Vaticano, Joseph Ratzinger, arzobispo de Múnich, asistió a una reunión en 1980 sobre un sacerdote en el noroeste de Alemania que era acusado de cometer abusos contra niños.
No está claro qué sucedió exactamente durante la reunión, pero después, el sacerdote fue trasladado y, durante los siguientes 12 años, pasó por distintas parroquias de Baviera antes de terminar en el pequeño pueblo de Garching an der Alz, donde abusó sexualmente de Andreas Perr, que tenía 12 años.

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