Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
Uno de los primeros temas que afloraron entre los miles de correos y archivos cibernéticos robados al Ejército por el grupo de hackers de los Guacamayas fue la existencia de un fuerte pleito entre los secretarios de la Defensa, general Luis Cresencio Sandoval, y de Marina, almirante Rafael Ojeda Durán. La confrontación existe y no es nueva, lleva ya casi tres años y no se refiere solo a diferencias por temas como el manejo del aeropuerto capitalino —como se lee en uno de los mensajes privados que se hicieron públicos— sino que se trata de un enfrentamiento abierto y conocido por el presidente.
Aunque al inicio del sexenio los dos secretarios de las Fuerzas Armadas tenían una buena relación, porque ambos tenían en común haber llegado al cargo de manera sorpresiva y sin que fueran necesariamente los que merecían el nombramiento por escalafón o por recomendación de sus antecesores, la relación comenzó a tensarse y luego a confrontarse conforme el presidente López Obrador les fue dando cada vez más poder y presupuesto al Ejército y a la Marina, al asignarles responsabilidades y labores civiles que no les corresponden ni por ley ni por la Constitución, pero que las dos instituciones, la castrense y la naval, aceptaron como una "orden" de su comandante supremo.
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