Lorenzo Meyer - Diario de Yucatán
Dos fantasmas recorren este domingo el mundo electoral mexicano: el de las elecciones del pasado cuyo resultado estaba predeterminado y otro, muy reciente, el de la incertidumbre democrática, donde el resultado depende efectivamente de lo que digan las urnas el día de la elección. El primero es muy antiguo, el segundo está llegando y está a prueba.
En principio las elecciones son procesos para seleccionar por la vía del voto libre y consciente a quien debe ocupar un puesto público con algún poder de decisión. Uno de los campos de la enorme literatura sobre los sistemas electorales es justamente el estudio de elecciones donde se respetan las formas, pero no la sustancia. Se trata de sistemas donde el voto no es la fuente original de la legitimidad de los procesos po líticos. Sobre este tipo de comicios la experiencia mexicana es tan amplia como es corta la que se tiene de su antítesis: las elecciones con contenido real.
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