Serpíentes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
La semana pasada, tras las escandalosas conversaciones telefónicas del fiscal Alejandro Gertz Manero filtradas a la prensa y obtenidas de un espionaje ilegal, el presidente López Obrador trató de curar a su gobierno en salud sobre el origen de esas escuchas ilegales, aseguró que el antiguo Cisen, ahora Centro Nacional de Inteligencia, “ya no espía a nadie” y tratando de desviar la atención acusó a la oposición de “comprar equipos millonarios para hackear teléfonos celulares y así obtener información” para golpear a su proyecto.
Y es que todas las miradas y las hipótesis que se han manejado hasta ahora, sobre el origen del espionaje realizado a los teléfonos del fiscal General de la República apuntan a los órganos de inteligencia gubernamental, desde el mencionado CNI, hasta las áreas de inteligencia militar con las que trabaja muy de cerca el general Audomaro Zapata. Pero hay otros gobiernos, además del federal, que tienen la capacidad para interceptar teléfonos celulares y por supuesto líneas fijas y que poseen el equipo y la tecnología suficientes para realizar esas escuchas telefónicas, como las que se difundieron desnudando la forma antiética e inconstitucional con la que opera el señor Gertz Manero.
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