- Juan Collado desenfundó y repartió balas a todo mundo. Su denuncia terminó siendo muy parecida a la de Emilio Lozoya: en el camino se llevó a uno que otro inocente.
Darío Celis - El Financiero
COMO VAQUERO DEL viejo Oeste, Juan Collado desenfundó y repartió balas a todo mundo. Su denuncia terminó siendo muy parecida a la de Emilio Lozoya: en el camino se llevó a uno que otro inocente.
No fue el caso de Angélica Rivera y las empresas a modo que utilizaron ella y su hermana para sacarle provecho al mandato del contratista Enrique Peña Nieto, entonces Presidente de la República.
Ahora que el afamado abogado lo sacó a colación en una acusación muy hechiza a los intereses de la Fiscalía General de la República (FGR), vale recordar las andanzas de la primera dama del sexenio pasado.
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