Víctor M. Quintana S.- Periódico La Jornada
El encarecimiento mundial de los precios de los alimentos, la tendencia persistente al aumento en las importaciones alimentarias, el cambio climático, así como el alza de los energéticos y los fertilizantes a causa de la guerra en Ucrania, son hechos que no deben pasarse por alto en el debate actual sobre la necesaria reforma energética para México.
La producción de alimentos requiere enormes volúmenes de energía: combustible para tractores e implementos agrícolas; combustible o electricidad para extracción, conducción y riego agrícola; combustible para transporte; aplicación de fertilizantes; electricidad para sistemas de enfriamiento, refrigeración y atmósfera controlada de productos, por decir sólo unos cuantos.
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