Serpientes y Escaleras
Salvador García Soto - Expreso
Ni la orden directa y fulminante del Presidente, ni el esfuerzo de sus operadores políticos que resultó deficiente, pudieron lograr que ayer se cumpliera la voluntad presidencial de que la Comisión Permanente aprobara la convocatoria a un periodo extraordinario de sesiones en el Senado y la Cámara de Diputados para discutir la Ley de Revocación de Mandato antes de que termine la actual Legislatura y comience el nuevo periodo ordinario de sesiones.
La estrategia de presionar al Poder Legislativo para que acelere la convocatoria para aprobar esa iniciativa antes del 1 de septiembre, le resultó contraproducente a López Obrador que, por un lado, no pudo hacer que todos sus aliados, especialmente los del PT, le dieran los votos suficientes para tener mayoría calificada, y por el otro, al haber mandado a su secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, a operar como “único conducto del gobierno con los legisladores”, desplazando incluso al operador real y efectivo en el Congreso, que es Ricardo Monreal, lo único que logró fue un cerrado rechazo de la oposición que decidió oponerse con todo a la orden presidencial.
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