jueves, 4 de marzo de 2021

UN DÉJÁ VU MAL INTENCIONADO

  • Ofrecer un espejo honesto para que el soberano se vea de forma realista tendría que ser el papel de la crítica reflexiva, aunque la imagen no coincida con los que quieren beatificarlo o destruirlo

Jorge Zepeda Patterson - El País

López Obrador, en una visita al municipio de Huauchinango (Puebla).PRESIDENCIA / CUARTOSCURO

Esta semana se difundió en redes sociales, como si fuese nuevo, un artículo que publiqué en EL PAÍS en mayo del año pasado titulado ¿López Obrador en el punto de no retorno? En él señalaba algunas actitudes que me parecían preocupantes en el comportamiento del presidente: una arrogancia intelectual y moral que, entre otras cosas, se traduce en una rencilla permanente con los que difieren con él (desde las feministas hasta los ecologistas, pasando por intelectuales, empresarios o periodistas) y una tendencia a colocarse a sí mismo en el pedestal de la historia patria

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