domingo, 7 de marzo de 2021

SON DESECHOS DOMÉSTICOS UN PELIGRO OCULTO

  • Aparte de la basura Covid, el universo de productos que conforman una masa tóxica va desde jeringas, chicles, colillas de cigarros, hasta cepillos de dientes
APRO

La cultura de la separación de la basura apenas comienza y en la Ciudad de México los problemas se multiplican por el número de habitantes.

Sucio, arrugado, lleno de tierra, roto y con una cáscara de tomate pegada. Así sale un cubrebocas usado para prevenir el contagio de Covid-19 del bote de plástico que un habitante de la alcaldía Iztapalapa le entrega al trabajador del camión de la basura. Nadie sabe si lleva el virus que ha matado a más de 36 mil personas en la Ciudad de México y más de 188 mil en el país, pero éste cae en el contenedor y se revuelve con restos de comida, vasos de unicel, papel sanitario, botellas, un pantalón viejo, una cajonera inservible y hasta animales muertos.

La pala mecánica que se activa desde la cabina del Apollo —como fue bautizado el vehículo— baja despacio para recoger ese cubrebocas con los demás desechos que se han acumulado desde las seis de la mañana y los otros que se revolverán entre las ocho toneladas de material orgánico e inorgánico con que se llenará la unidad durante el primero de dos recorridos que hace al día.

La escena del cubrebocas se repite casi en cada esquina de la colonia Ampliación Santa María Aztahuacán, donde se detiene el camión. Los hay desechables, lavables, quirúrgicos, KN95 y de esos tan delgados que hacen dudar de su efectividad para evitar sumarse a los más de 565 mil casos confirmados oficialmente por el gobierno de Claudia Sheinbaum, a un año de que se detectó el primero en la capital y el país.

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