Lorenzo Meyer - El Siglo de Durango
Emilio Lozoya, exdirector de Pemex y miembro de la aristocracia política del antiguo orden, retornó a México en calidad de extraditado para encarar graves acusaciones de corrupción. El hecho puede verse como una variante del viejo "juicio de residencia" al que se sometía en la época colonial a los altos cargos del imperio español al concluir su misión. No habiendo entonces una clara división entre lo público y lo privado por tratarse de un sistema patrimonialista, el único poder que realmente podía exigir cuentas a un virrey o a otro alto funcionario por el desempeño de su cargo era el rey, el soberano en una sociedad de súbditos. En teoría la medida tenía sentido, aunque en la práctica, esta especie de "juicio final" no impidió el uso de los cargos públicos en beneficio personal.
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