Guillermo Knochenhauer - El Financiero
Dijo ayer el presidente que quisiera ayudar más a “los que están abajo (…), pero son nuestras posibilidades, hacemos lo posible también para no endeudarnos”, y explicó que si se decidiera a pedir créditos ante la crisis y la pandemia, “en el futuro tendría que destinarse más dinero a pagar intereses de la deuda en lugar de destinarlo de manera directa al bienestar de las personas”.
Tres observaciones sobre la opinión presidencial, “con todo respeto”.
Ciertamente, la política contra la pobreza, es pobre: cuando mucho alcanza, suponiendo que no hay desvíos ni corrupción, a 22 de los 61 millones de pobres que hay en el país, y lo hace con ayudas muy insuficientes para posibilitar cambios permanentes en su vida.
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