
César Fernández Ramón había acudido al médico de Demar Instaladora, empresa para la que trabajaba, para alertar síntomas de covid-19; la empresa lo desestimó y, una semana después, murió
Noé Zavaleta
VERACRUZ, Ver. (proceso.com.mx).- César Fernández Ramón, coordinador de Control de Obra en plataforma en Ciudad del Carmen, en Campeche, acudió a inicios de junio con Luis Rey Márquez González, médico de la empresa Demar Instaladora y Controladora Outsourcing Hasen del Golfo, a ponerlo en alerta de que en su cabina-dormitorio para empleados petroleros, su compañero, Sergio Hugo Espinosa, ingeniero de planeación, tenía todos los síntomas de covid-19, por lo que era necesaria atención médica y bajar a todos los de su oficina de alta mar, para entrar en cuarentena.
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