- Las medidas clave de bancos y gobiernos han llegado en cuestión de semanas
- Los bancos centrales han dirigido la liquidez hacia las empresas
- Los gobiernos han apostado por ampliar sus redes de protección social

Vicente Nieves - elEconomista.es
Las crisis económicas son un trago duro para millones de personas que se ven afectadas de forma directa e indirecta. Sin embargo, cada recesión económica también puede ser una lección para el futuro, un aprendizaje que puede marcar la diferencia. Por ejemplo, en esta ocasión gobiernos y banca central han reaccionado con una intensidad sin precedentes y sin límites aparentes (al menos en el lenguaje) al impacto causado por el coronavirus. Las políticas que tardaron en desplegarse años durante la crisis de 2007-2008, ahora se han puesto en marcha en cuestión de semanas. Además, una parte de estas medidas se ha modificado para que sus efectos lleguen casi de forma directa a la población y las empresas más afectadas. Este cambio se puede ver reflejado en el crecimiento de la oferta monetaria (medida por el agregado monetario M3) que crece al mayor ritmo de los últimos doce años. El crédito está fluyendo hacia las empresas más necesitadas, mientras que el gasto público de los gobiernos está llegando directamente a las manos de los ciudadanos más vulnerables, a la par que las primas de riesgo se mantienen a raya en Europa con la decisiva intervención del banco central. Pese a que esta recesión económica no tiene precedentes en la economía moderna, el trago podría terminar siendo menos duro gracias a estas políticas.
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