Luis Rubio - El Siglo de Torreón
En las democracias con reelección,
las ventajas para quien se encuentra en el puesto son más que evidentes. Sin embargo, me atrevería a decir que, por ahora, a muchos meses de
distancia, la elección estadounidense está en manos de Biden, si es que la sabe
lograr, lo que ciertamente no es obvio.
Joseph Biden es el virtual ganador
de la nominación del Partido Demócrata en buena medida porque el establishment de ese partido concluyó que la única forma de ganarle al hoy presidente
Trump era con un candidato moderado
que pudiese conquistar el centro político. Biden nunca ha contendido fuera
de su (micrométrico) estado y no es la
primera vez que se lanza a la candidatura: en los ochenta lo intentó y quedó
fuera en buena medida por su propensión a descuidar sus palabras, sobre todo cuando le responde a la prensa. En
lenguaje llano, es propenso a meter la
pata. En la contienda interna, Bernie
Sanders llevaba la delantera impulsado
sobre todo por el voto joven y más ideológico del partido. Ahora el gran reto
para Biden es sumar a la base de Sanders sin perder al centro político.
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