viernes, 19 de junio de 2020

LISTOS PARA HACER LA CHAMBA A TRUMP

Raymundo Riva Palacio - El Financiero
El ingreso de México al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el máximo órgano político de la organización, fue celebrado como un gran éxito de la diplomacia del presidente Andrés Manuel López Obrador. Incluso, apropiándose de su narrativa, el representante permanente ante la ONU, Juan Ramón de la Fuente, dijo que se había logrado por la persuasión a través de planteamientos y cabildeo para “demostrar lo que ofrecíamos”. Un poco sobrada la fiesta y la grandilocuencia retórica, que no recoge la verdad detrás del ingreso como uno de los 10 miembros no permanentes del organismo.
México entró por un periodo de dos años como resultado de una gestión iniciada en el gobierno de Enrique Peña Nieto, y cuyo cabildeo mantuvo el de López Obrador. Fue un trabajo relativamente sencillo y barato –De la Fuente presumió tramposamente la austeridad con la que se logró– por una razón: la silla que le corresponde a Latinoamérica y el Caribe, no tuvo ningún candidato salvo México. Casi podría decirse que su llegada fue por default. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario