Carlos Ramírez - Indicador Político
En una charla con su fan Epigmenio Ibarra, el presidente López Obrador aceptó que su propuesta de Cuarta Transformación no es una reforma y sí es una revolución. Y de nueva cuenta centró el eje de la 4T en la lucha contra la corrupción, cuando toda revolución, quiérase o no, es producto de lucha de clases.
El tema de la 4T será vital en el segundo semestre del año porque requiere, cuando menos en su dimensión revolucionaria, de decisiones estratégicas que cambien la dinámica de la producción y la distribución de la riqueza. Algunos de sus primeros puntos son los siguientes:
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