- El presidente de México se muestra intransigente en ceder a sus grandes programas, a pesar de la pandemia y de que su liderazgo y olfato político comienzan a dar signos de debilidad

López Obrador, antes de dar su informe de este domingo, en Ciudad de México.FRANCISCO ESTRADA / NOTIMEX/DPA
Una de las imágenes que dejará este sexenio en México será la del presidente dando un mensaje en un patio del Palacio Nacional solo. Con el eco repicando cada palabra. Si el Papa dio la bendición urbi et orbi en una plaza de San Pedro vacía, Andrés Manuel López Obrador hizo tres cuartas partes de lo mismo con el que se antojaba —hasta entonces— uno de los mensajes más esperados desde que la pandemia del coronavirus se instaló en el país. Una ilusión, pues lo que recalcó el mandatario mexicano es que nada va a poner el freno a sus deseos de cambios. La Cuarta Transformación es imparable hasta el punto de que López Obrador ha dicho que la crisis ha venido “como anillo al dedo”, donde todos ven una soga al cuello.
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