- El primer ministro se enfrenta a la mayor crisis de su carrera política tras ser acusado de interferir en una investigación relacionada con una constructora
Jaime Porras Ferreira - Montreal - El País
Justin Trudeau era el primer ministro perfecto. Progresista, afable, defensor de los derechos de la mujer, los indígenas y el colectivo LGTBI, además de ser uno de los pocos líderes mundiales que ha plantado cara a Donald Trump, el primer ministro canadiense ha vivido una luna de miel con la opinión pública fuera de su país desde que llegó al poder en octubre de 2015. En Canadá, varias controversias han minado esa imagen intachable de puertas hacia fuera, entre ellas, sus vacaciones en la isla privada de un millonario o casos de evasión fiscal de algunos de sus colaboradores. Ahora se enfrenta a la mayor crisis de su carrera política tras ser acusado de haber presionado a la fiscal general para que no investigara a una empresa por un caso de corrupción.
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