- El fiscal de la trama rusa combatió con los marines en Vietnam, se plantó ante el presidente Bush y asumió la dirección del FBI tan solo una semana antes del 11-S
El hombre que ha marcado toda la primera parte de la presidencia de Donald Trump se ha convertido en un personaje misterioso, al que apenas se ha visto, ni mucho menos oído, a lo largo de 22 meses que ha durado la investigación federal más relevante en años. El fiscal especial Robert S. Mueller ha conducido las pesquisas sobre la trama rusa bajo un hermetismo absoluto, aparentemente impertérrito ante los ataques del presidente, quien le acusa de llevar a cabo una “caza de brujas”, y de las crecientes críticas de los conservadores. Todo lo que ha querido decir, ha quedado recogido en escritos de acusación. El viernes finalmente, entregó su informe final del Departamento de Justicia. Y lo hizo como todo, en silencio.
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