Julio Faesler - El Siglo de Torreón
En estos tiempos de obligada transición hay que sopesar cada paso antes de darlo. La modificación de los esquemas que venían normando la actividad nacional solo debe darse si el propósito es claro y si es factible en términos de aceptabilidad y oportunidad. Las decisiones que actualmente se están dando a los más altos niveles del Ejecutivo y del Legislativo deben responder a esos criterios.
La Revocación del Mandato que ha sido aprobado en la Cámara de Diputados responde a una antigua exigencia de las organizaciones cívicas luchadoras por la democracia. A ellas debemos una buena parte de las instituciones que ahora existen como padrones electorales confiables, instituciones que reglamentan y organizan procesos electorales o tribunales que vigilan la rectitud de los actos de los partidos políticos. Pero tampoco autoriza aceptar todos sus planteamientos de manera acrítica.
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