- El veterano izquierdista conserva su tirón con los jóvenes en su carrera para 2020. Su mensaje ya no resulta tan heterodoxo y pugna con precandidatos tan progresistas como él
Amanda Mars - Wsahington - El País
Cuando lanzó su primera intentona a la Casa Blanca, en abril de 2015, Bernie Sanders era una rareza. Un senador independiente, autodeclarado socialista en un país que asociaba el término al comunismo, retaba a la perfecta candidata de manual, Hillary Clinton. Con el paso de los meses, el veterano izquierdista empezó a reunir multitudes en los mítines. Al grito de una “revolución política”, se estaba convirtiendo en un imán para los jóvenes y su éxito tomó tal envergadura que obligó a la campaña demócrata a virar a la izquierda.
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